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¿La
clientela que le queda a Kirchner es invulnerable al Gran Cuñado?,
Adelantos electorales intempestivos, farandulización de
candidaturas, teleteatro de un Néstor amable, candidaturas
desembozadamente truchas, una Eva que no es Eva, el respaldo del
dictador Hugo Chávez y todo un sinfín de atropellos a las
instituciones y al sentido común acabaron por espantar del todo al
grueso de la mansa población argentina (lo que es muchísimo decir),
fuga irreparable de votantes que el estrábico caudillo ya advirtió y
sabe que es inútil buscar votos en los sectores poblacionales que
van de la clase media-baja para arriba.
Pues
de toda esa extensa franja social lo único que puede recibir el
gobierno son legítimos insultos. Luego, el régimen decadente ya no
presenta batalla seria en ningún lugar del país, excepto en los
bolsones de pobreza del conurbano bonaerense (los cuales son cada
vez más numerosos en votantes gracias a los 22 años de gestión
peronista).
El
peronismo ama a los pobres y amándolos los multiplica. El peronismo
vive de la pobreza (no sólo material sino cultural) de sus
adherentes. A estos últimos los usa, los adula, los ensalza, los
embauca y sin que éstos lo perciban, los denigra. El demagogo
predica doctrinas que sabe falsas a hombres que sabe que son idiotas
y el santacruceño, que en materia de demagogias descolla,
despilfarra dineros que sabe ajenos en nombre de aquellos a quienes
se los expropia.
Pero
por más indigentes que haya y clientelismo que se practique, nada le
garantiza al matrimonio presidencial siquiera un modesto triunfo en
la única Provincia importante en la que le queda la chance de
alzarse con un módico tercio de los sufragios.
En
efecto, en el Sillón de Rivadavia (sea que este se halle en la Casa
Rosada o en Puerto Maderos) se teme que los clientes habituales del
peronismo se “aviven” y no voten por sus verdugos de siempre. El
boom televisivo de Marcelo Tinelli y su sátira “El gran cuñado”
tiene televidentes por doquier en los sectores poblaciones sobre los
que el kirchnerismo apela a recostarse.
¿En
cuánto influye la ridiculización de los personajes del oficialismo
en el programa en cuestión?. Aun no podemos medirlo, pero sí sabemos
que Néstor y sus mucamos están preocupados sobremanera. Tanto es así
que el amostachado Aníbal Fernández salió a la palestra a sugerir
quitar del programa la mofa que se cierne sobre Cristina e incluso
propuso “regular” la tira televisiva.
¿Cómo evolucionarán los sondeos de opinión faltando 40 días para los
comicios?. Es imposible obrar de futurólogo, sabe más que nadie don
Néstor que cada día que pasa el oficialismo pierde votos, caso
contrario no hubiese adelantado la contienda de octubre a junio en
un santiamén.
Pero
por destartalado y desesperado que esté el régimen, siempre hay ases
bajo la manga para los reyes de la trampa y la picardía. La
proscripción y posterior detención de Luis Patti ha sido un
gravísimo atropello ideológico impregnado de sugestivas
irregularidades. Tan sugestiva fue la proscripción y detención del
citado dirigente como la no menos extraña maniobra consistente en
que ahora sea candidato pero desde la cárcel (¿?¿?).
El
encuestador Julio Aurelio sostuvo que Patti mide entre 4 y 5 puntos
en la Provincian de Buenos Aires: ¿acaso se pretende promover a
Patti para quitarle votos a Francisco de Narváez a cambio de que el
dirigente proscripto y detenido recupere su libertad a posteriori?.
Por supuesto que descartamos esta hipótesis porque en la argentina
(país signado por el estado de derecho y la división de poderes)
estas cosas no pasan, pero siempre hay malpensados que sugieren lo
contrario.
Por
lo pronto, veremos como se reparten las preferencias de los
indecisos a medida que los días avanzan y cuan fuerte es la
influencia de Tinelli y su tropa de cómicos, como para que la
parodia del famoso reality incida en el caudal de votos que desde
siempre tuvo el kirchnerismo como una suerte de clientela ad
perpetuam.
¿Podrá el avezado conductor romper con el único bastión que le queda
a la camarilla gobernante?. La respuesta a ese enigma probablemente
será la que determine la suerte política del matrimonio
presidencial.
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