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Gramsci y
Encasa: Padre e Hija.
Explicación
y Causa de la Maniobra ‘Académica-Artística’
Antonio
Gramsci nacido en 1891 fue un
brillante marxista italiano. Viajó a Rusia, vivió el
estalinismo y regresó a Italia convencido de que ese sistema
no prosperaría en una sociedad civilizada como la italiana.
Entendió que había que cambiar la cultura y disociar al
pueblo de sus ideales y moral burguesas. Dictaminó con razón
que mientras existiese una conexión moral e ideológica entre
el pueblo y sus dirigentes no se lograría el triunfo.
Diseñó un
sistema de penetración lenta y a fondo. Debía comenzarse
penetrando la educación superior con intelectuales de
izquierda pero sabiendo que el pueblo no leía a los
intelectuales creó dos métodos alternos para lograr su
propósito: las figuras de influencia y el intelectual
orgánico.
Los
artistas y deportistas son figuras de influencia ideales. No
sabrán nada de política pero son
conocidos por muchos. Esto es utilizable sobre todo
porque su ignorancia política mezclada con su vanidad los
hace maleables y por tanto de fácil manipulación. No
analizan a fondo y gustan de repetir consignas. ¡Candidatos
ideales!
El
intelectual orgánico es algo diferente. Se trata de un
cuadro entrenado dogmáticamente que debe trabajar y vivir en
la sociedad como cualquier hijo de vecino. Es más si puede
crecer con el barrio aun mejor, así conecta con el pueblo
que lo conoce como uno de ellos. Su función es esparcir
ideas, ganar adeptos y liderar a su barrio apoyando
movimientos y manifestaciones cuando sea necesario. Mientras
tanto tranquilo en cuanto a labor pública.
La
actuación de las figuras de influencia y del intelectual
orgánico es notoria en la polis americana. Los artistas que
desbarran sobre política y toman actitudes notoriamente
perjudiciales al país abundan. Los intelectuales orgánicos
organizan a diario protestas contra todo y manejan consignas
que los cubanos reconocemos de inmediato aunque estén
traducidas al inglés. Los ‘intelectuales’ de izquierda en el
ámbito académico son también notorios. Llevan mucho tiempo
en las universidades y ahora se han extendido a la enseñanza
secundaria.
El caso
cubano es su banderín de enganche preferido. Castro es el
último dinosaurio marxista viviente. Hay que mantener el
zoológico funcionando aunque a distinto nivel. Tronar contra
el embargo y organizarse es síntoma de que el fin se avecina
y de que Chávez y Evo no son buenos sustitutos.
Hay que
salvar a la nomenclatura y criticar al mínimo lo que existe.
Condenan ‘las restricciones y violaciones de las
libertades y derechos básicos en Cuba. Al fin y al cabo no
se trata de ‘embarrarlos’ demasiado, queremos que
sobrevivan. En su momento estos ‘sabios’ nos dirán cuales
son los castristas buenos y ‘progresistas.’
Pero su uso
de consignas delata la intención. La frase “los cubanos han
rechazado y derrotado al colonialismo, las intervenciones
militares y las influencias extranjeras” está tomada
directamente del manual de agitprop. Deberían revisarlo y
ponerlo al día. Las exhortaciones, entre otras, a que el
pueblo cubano determine su futuro, y al intercambio
intelectual son de una hipocresía monumental tras 47 años de
dictadura y adoctrinamiento. No valen gran cosa excepto como
índice de escasez de materia gris.
Mientras
tanto reclutan como de costumbre a algunos cubano-americanos
que probablemente son más americanos socialistas o
conformistas con su entorno académico, que cubanos. Aspiran
a continuar y prosperar en sus puestos y para ello hay que
‘funcionar’ cuando su ‘intelectual orgánico’ lo exija.
(existen también en el barrio académico). Pero no hay que
desdeñar el reto. Caído Castro, descenderán sobre Cuba como
plaga de langostas, acompañados de todos los inversionistas
sin escrúpulos a los que paradójicamente facilitarán el
camino de asociarse con la nueva nomenclatura, aquélla que
intentarán bañar en el Jordán del ‘progresismo socialista.’
No llegarán
muy lejos. Hablando en términos de pelota que tanto nos
gusta a los cubanos: muchachos se les ve la bola, inventen
un nuevo lanzamiento porque ese se los vamos a conectar por
encima de la cerca. Como dice la canción: ‘el tiempo de los
bobos se acabó.’ Cántame esa si
te la sabes intelectual orgánico.
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