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El Totalitarismo Chic
Algunos de los que se oponen con más
firmeza a la deslocalización de las actividades económicas de
Estados Unidos a otros países a menudo parecen pensar que sí debemos
subcontratar nuestra política exterior a la "opinión mundial", o
actuar sólo junto a "nuestros aliados de la OTAN".
Como tantas cosas que se dicen cuando se trata de asuntos de
interés público, se presta muy poca atención al verdadero historial
de la "opinión mundial" o al de "nuestros aliados de la OTAN".
A
menudo se asume de plano que los países europeos son muchísimo más
sofisticados que los "vaqueros" americanos. Pero increíblemente hay
muy poco interés en el historial de los sofisticados europeos a
quienes se supone debemos consultar sobre nuestros propios intereses
nacionales, incluyendo nuestra supervivencia nacional, en un momento
en que los terroristas pueden adquirir armas nucleares.
A
lo largo del siglo XX, los supuestamente sofisticados europeos se
las ingeniaron para crear algunas de las formas de gobierno más
monstruosas sobre el planeta (comunismo, fascismo, nazismo) en
tiempos de paz. Además, iniciaron dos guerras mundiales, las más
sangrientas de toda la historia de la humanidad. En cada una de
ellas, tanto los ganadores como los perdedores acabaron mucho peor
de lo que estaban antes de que las contiendas se iniciasen.
Después de ambas guerras mundiales, Estados Unidos tuvo que
intervenir para evitar que millones de personas en Europa murieran
de hambre en medio de los restos y escombros que sus guerras habían
creado. No me parece que sea gente ante cuya sofisticación debamos
ceder.
Entre las dos guerras mundiales, los intelectuales europeos, más
que la gente de a pie, malinterpretaron por completo la amenaza de
la Alemania nazi y se dedicaron a impulsar el desarme en Francia e
Inglaterra, mientras Hitler aceleraba la creación de la mayor fuerza
militar del continente, con el objetivo evidente de dirigirla contra
los países vecinos.
Durante la Guerra Fría, muchos intelectuales europeos volvieron a
malinterpretar la amenaza de una dictadura totalitaria, soviética en
este caso. Cuando finalmente reconocieron la amenaza, muchos se
preguntaron qué sería mejor, "ser rojos o despojos". No estaban más
preparados para hacerle frente a la Unión Soviética de lo que lo
habían estado para responder a la Alemania nazi en los años 30.
Peor aún, buena parte de la élite intelectual europea se oponía a
que Estados Unidos le hiciera frente a la Unión Soviética. Muchos de
ellos se mostraron consternados cuando Ronald Reagan resolvió la
amenaza de nuevos misiles soviéticos que apuntaban a Europa
Occidental desplegando más de los suyos dirigidos a la Unión
Soviética. En efecto, Reagan avisó a la Unión Soviética y los puso,
mientras que muchos de los sofisticados europeos, así como buena
parte de la élite intelectual americana, sostenían que su política
nos llevaría a la guerra. En vez de esto, nos llevó precisamente al
fin de la Guerra Fría. ¿Debemos imitar ahora a aquellos que tanto,
tanto y tantas veces se han equivocado en los últimos cien años?
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