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Terrorismo humanitario
La farándula
creada alrededor de un hecho dramático, constituye una vez más un
asalto a la moral y los más elementales principios de la justicia,
es decir a la civilización. Como bien dijera Alberdi: …” no he visto
que la civilización signifique otra cosa que la seguridad de la
vida, de la persona, del honor y de los bienes...”. Es decir que la
civilización es la garantía de los derechos individuales
fundamentalmente la vida y la libertad.
¿Qué derecho
tiene un movimiento subversivo y criminal como las FARC de mantener
rehenes, o sea privar de la libertad a innumerables personas, con el
solo propósito de violentar un gobierno elegido libremente y que
respeta los derechos individuales? Por tanto ¿en que sentido se
puede considerar que la propuesta de liberar a personas detenidas
ilegalmente pueda considerarse un acto humanitario? Más aun cuando
mantienen en condiciones infrahumanas a otras setecientas personas,
entre ellas a Ingrid Betancourt cuya última foto muestra la forma en
que son tratados los rehenes, por si había alguna duda.
Según
información creíble las FARC tienen un apoyo político en la
República Bolivariana. Es indudable la coincidencia ideológica del
presidente de Venezuela, con el movimiento terrorista más antiguo de
América Latina. Se sabe igualmente que las FARC están asociadas al
narcotráfico, o sea que no debiera haber alguna duda de la
condición criminal de este movimiento. Por tanto la participación
activa de Chávez para la supuesta operación Enmanuel muestra a las
claras que más que un intermediario es un representante de dicho
movimiento.
La diferencia
entre Chávez y Marulanda no es otra que mientras el primero detenta
el poder en Venezuela, el segundo lo busca a través de la subversión
y el terrorismo. Esta colusión de Chávez con un movimiento
subversivo que amenaza la legitimidad del proceso político
colombiano constituye una injerencia en los asuntos internos de un
país soberano del continente. Por tanto es indudable que esa acción
constituye una violación del Tratado de Río de Asistencia Recíproca.
Como antes
dije se ha podido comprobar que la FARC constituyen un instrumento
decisivo en el tráfico de drogas. Es decir del negocio más proficuo
después de petróleo, gracias a la decisión de Estados Unidos de
mantener la ilegalidad del comercio de este producto; ignorando por
una parte su propia experiencia con el alcohol, y en segundo lugar
no menos importante, el principio liminar de la filosofía política
americana que es el derecho del hombre a la búsqueda de su propia
felicidad. Dicho sea de paso Estados Unidos no obstante la DEA
constituye el mayor mercado de drogadle mundo.
No obstante
estas realidades indiscutibles, la mera proposición de la FARC de
entregar a los tres rehenes ha logrado ser un hecho notorio,
inclusive humanitario que ha competido con la media internacional
con el asesinato lamentable de la SRA Bhuto en Pakistán. Por
supuesto como no podía esperarse menos, nuestro cuasi ex presidente
presentó rápidamente para participar de esta pantomima humanitaria
con juntamente con el canciller Tatiana, asumido ex montonero, que
hoy conduce en lo que le permite la el matrimonio presidencial la
política exterior argentina.
Se me antoja
recordar que no existe un concepto más sublimado y desde mi punto de
vista (Hume mediante) más equívoco que el del humanismo. Hasta
Descartes reconoció que: “Los frutos del árbol del conocimiento
evitarían las consecuencias de la Caída del paraíso terrenal, o más
precisamente efectivamente negarían su veracidad”.La ignorancia de
esta realidad de la verdadera naturaleza humana (falible como lo
reconoce el Evangelio) y sublimada equívocamente, con propósitos
políticos, se han sustentado todos los sistemas totalitarios. Así lo
expresa claramente Kart Popper en su obra Conjeturas y Refutaciones
y dice: “Pero simplemente es un hecho que los grandes dictadores
trataron siempre de convencer a sus pueblos que ellos conocían el
camino hacia una moral más elevada…la utopía genera la violencia” Y
esa utopía del humanismo sublimado en la supuesta igualdad genera el
despotismo desde el poder y el terrorismo para obtenerlo.
La historia
nos muestra que desde el principio el ser humano estuvo muy lejos de
representar el bien como consustancial a su naturaleza. No hay que
aceptar el principio de Hobbes de que el hombre es lobo para el
hombre, para reconocer la naturaleza humana tal como lo es. De haber
sido diferente la guerra no hubiera existido, y el mandato de amar
al prójimo como a si mismo es otra prueba evangélica de que el
hombre se ama primeramente a si mismo. Por ello dice Hume: “La
naturaleza humana no cambia, si queremos cambiar los comportamientos
es necesario cambiar las circunstancias”.Ese es el proceso de
civilización que ha sido la superación del humanismo y que como
señala Hume es un aprendizaje de la historia y la libertad un lujo
de la sociedad civil”.
Ya Alberdi
había tomado conciencia de que la idea de la libertad que había sido
alcanzada en su época como el respeto por los derechos individuales
era ajena a la historia de la humanidad. Y se refería tanto a Grecia
como a Roma. Tal vez había leído a Tucidides. Y ahí tenemos como el
mero concepto de virtud desde Grecia en adelante estaba relacionado
con el coraje, y la guerra y la pertenencia del individuo al estado,
la regla moral que llegara hasta nuestros días a través de Hobbes,
Rousseau, Kant Hegel. Marx aprovechó el antagonismo kantiano como la
virtud de la naturaleza y la razón en la historia para proponer la
sublimación de la lucha de clases. El resultado fue la justificación
del poder absoluto como correlato de haber comido del fruto del
árbol de la ciencia del bien y del mal. Así se hizo uso de la
envidia en el mejor sentido de Caín para ignorar la sabiduría del
evangelio de la aceptación de la falibilidad humana (El justo peca
siete veces) el mandato de no mirar la paja en el ojo ajeno y no la
viga en el propio y la tolerancia(El que esté libre de pecado que
arroje la primera piedra).
No obstante
estas premisas seguidas por la realidad histórica, en este siglo se
ha sublimado la naturaleza humana, como un concepto ético universal,
a partir del cual todo aquel que hable en nombre de ella (Hebe de
Bonafini) aparece como el epítome de la moral universal. Y por
supuesto ¿Quién es el enemigo por antonomasia del ser humano? El
individuo que pretende la búsqueda de su propia felicidad y el
respeto por sus derechos. En otras palabras toda la funesta ética
del totalitarismo como expresión de la voluntad general del bien
frente al egoísmo individual, se encuentra vigente en la sociedad
del siglo XXI, no obstante la derrota del nazismo y del fascismo y
de la implosión del Imperio Soviético.
Es sólo bajo esta visión que Thomas Sowell ha conceptualizado como
de los ungidos que se ha podido considerar la oferta fallida de los
terroristas de la FARC , como una acción humanista frente al
imperialismo y al materialismo de la sociedad liberal. Así en nombre
de las desigualdades sociales que se acepta casi universalmente como
causada por el mal denominado por Marx capitalismo, se valora un
acto que a su vez ignora la permanencia y el maltrato a otros
setecientos rehenes. De eso no se habla.Y más aun se ignora que solo
recientemente veinticinco cubanos que intentaron escapar del paraíso
comunista del Caribe fueron muertos por las huestes de Fidel Castro
hundiendo el barco en que iban.
Ante esta
campaña humanitaria, por supuesto se intenta hacer aparecer al
presidente Uribe como el malo de la película, por pretender elimina
a los verdaderos causantes del dolor de las familias de los rehenes.
El terrorismo aparece justificado por los ungidos en nombre de las
desigualdades sociales, ignorando por supuesto que la mayor
desigualdad social es la que surge del poder absoluto como el que
ostenta Fidel Castro y ahora lo pretende su discípulo el presidente
Chávez.
En su momento
las coordenadas no aparecieron, así como tampoco los rehenes, y el
terrorismo humanitario fracasó con todos sus proponentes y
particularmente Chávez, que era el padre de la criatura. Pero como
es evidente que las FARC no podían dejar colgado de la brocha, a su
socio político, ideológico y…., finalmente aparecieron las
coordenadas. El reencuentro con los rehenes por supuesto ha
provocado una vez más que la emoción indiscutible del hecho
provocara el aparente olvido de la realidad del terror y el
narcotráfico de las FARC y por supuesto del dolor permanente de los
más de setecientos rehenes todavía en poder de los terroristas. .
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